mptytombAl final de nuestra lectura de Juan me impresiona como este evangelio es tan personal, pues demuestra las muchas conversaciones que Jesús tuvo con hombres y mujeres que lo siguieron hasta el fin. Hoy me anima saber que las personas que vivieron con Jesús y presenciaron sus milagros dudaron en sus palabras. Me anima porque su incredulidad afirma la realidad de la muerte de Jesús y que en verdad ellos fueron después convencidos de su resurrección. Esto me lleva a pensar de que debemos ser más compresivos cuando personas tienen dudas y preguntas sobre la verdad del evangelio. Debemos estar dispuestos a caminar con ellos y ayudarles a creer, pues por eso hemos sido llamados a ser testigos de Jesucristo. María Magdalena entró en la tumba y a pesar de verla vacía pensó que se habían robado el cuerpo de Jesús. Tomás también dudó diciendo que él necesitaría poner el dedo en los huecos de las manos de Jesús y su costado para poder creer. Sin embargo, a pesar de esta incredulidad Jesús se apareció a ellos para darles prueba de su resurrección. Si hoy necesitas que Dios te pruebe que Jesús ha resucitado, pídele que cambie tu vida y esa transformación será la evidencia de su poder. ¡El ha resucitado!

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