20130328-215414.jpg Es impresionante pensar que aún colgado en la cruz y apunto de morir Jesucristo pensó en los demás y pronunció tres declaraciones poderosas en su favor. Primero pensando en los soldados que lo clavaron al madero dijo: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Después al malhechor que estaba crucificado a su lado le dijo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 34:43). Tercero, viendo a su madre llorando desconsoladamente y a Juan que estaba a su lado, dijo a su madre:

“Mujer, ahí tienes a tu hijo.” Y dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre.” (Juan 19:26-27).

Con su último suspiro aseguró el futuro de su madre. Que ejemplo tan inspirador pues demuestra que no hay ministerio más importante que el cuidar a la familia. En medio de su obra redentora por la humanidad mientras sufría de manera agonizante tuvo la sensibilidad de proveer por la mujer quien lo vio nacer. Que Dios nos ayude a seguir su ejemplo de siempre poner a la familia primero.

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