20130322-182259.jpgMientras Pedro luchaba afuera en el patio con la tentación de negar al Maestro, adentro de la casa del sumo sacerdote los líderes religiosos tramaban de manera hipócrita la muerte de Jesus. Es interesante notar que antes de llevar a Jesús a Caifás, el sumo sacerdote, lo llevaron atado a la casa de su suegro, Anás (Juan 18:13). La realidad histórica del tiempo ilumina nuestro entendimiento. Jesus fue llevado con el suegro del sumo sacerdote porque éste todavía ejercía poder político sobre los asuntos religiosos de Jerusalén. La preocupación de los líderes religiosos no era meramente religiosa sino que buscaban matar a Jesus porque el estaba desafiando y denunciando su negocio religioso. Para ellos el sistema religioso se había convertido en un negocio que monetariamente estaba produciendo ganancias financieras, pero Jesús desenmascaró su hipocresía y los acusó de ser parte del sistema opresor. Juan ofrece este comentario explicativo:

“Luego los judíos llevaron a Jesús de la casa de Caifás al palacio del gobernador romano. Como ya amanecía, los judíos no entraron en el palacio, pues de hacerlo se contaminarían ritualmente y no podrían comer la Pascua” (Juan 18:28).

¡Qué hipocresía! Estaban planeando la muerte de un hombre inocente y la vez pretendiendo vivir en santidad. Esto debe desafiarnos a remover toda hipocresía de nuestras vidas, pues el mensaje de la pasión de Cristo es más que un sistema religioso. Al acercarse Semana Santa debemos preparar nuestro corazón removiendo toda hipocresía que finge religiosidad pero carece genuina espiritualidad.

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