20130320-083158.jpg Los sucesos de la noche que Jesús fue arrestado corroboran que los soldados y los guardias enviados por los jefes de los sacerdotes venían a detener a un malhechor. Llegaron de noche y armados al lugar secreto donde Jesús estaba con sus seguidores mientras Judas, el traidor, los guiaba. Al encontrarlo se dieron cuenta que Jesús aunque físicamente no presentaba ningún peligro, espiritualmente había un poder en su voz y presencia. Juan resume el encuentro así:

Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, les salió al encuentro. —¿A quién buscan? —les preguntó. —A Jesús de Nazaret —contestaron. —Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: “Yo soy”, dieron un paso atrás y se desplomaron. (Juan 18:4-6)

De esta manera el relato demuestra como Jesús ya sabía lo que iba a suceder y que al sonido de su voz sus enemigos cayeron hacia atrás. El efecto de estos detalles es demostrar que aunque parecía indefenso Jesús se pudo haber defendido y que simplemente se entregó a quienes lo arrestaban en completa sumisión a la voluntad del Padre. ¡Qué hermoso es entender que siendo el dueño del universo Jesús se sometió al plan divino para entregar su vida por ti y por mi! En cualquier momento de su Pasión pudo haber hecho uso de su poder para librarse del sufrimiento pero abnegadamente se entregó para morir por nosotros en la cruz.

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