El capítulo 17 del evangelio de Juan registra la última oración pública que Jesús hace antes de su Pasión. Conociendo el corto tiempo que le quedaba antes de ser entregado, Jesús levantó su voz para orar por us discípulos comenzando con estas palabras:

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“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.”  (Juan 17:1-3)

Jesús invocó estas palabras al inicio de su Pasión pues Juan 18:1 indica que después de la oración  salió rumbo al huerto de Getsemaní. Por tanto, la hora que había finalmente llegado, y que había sido anticipada por Jesús desde el principio de su ministerio, era la hora de su muerte. Pero lo más significante de estas palabras es la declaración de que sería a través de su glorificación y su retorno al Padre que Jesús concedería vida eterna a sus seguidores. Su muerte por la humanidad se hizo válida para nuestra redención debido a que Dios Padre le glorificó en su resurrección. ¡Jesús murió para darte vida eterna! ¿Quieres saber como puedes recibir esta vida eterna? Es muy sencillo, estos versículos nos dan la formula. Necesitas entrar en una relación personal con Dios y su Hijo Jesucristo. Conócelo hoy y tendrás vida eterna.

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