20130311-204034.jpg El relato de la entrada triunfal de Jesús en el evangelio de Juan demuestra un contraste muy claro entre sus seguidores y aquellos que se oponían a él. Según el contexto inmediato las multitudes que se reunieron para recibir a Jesús con palmas lo hicieron en respuesta al milagro de la resurrección de Lázaro. Sus ojos habían visto una demostración clara de quien era Jesús y llegaron a creer en él como el Hijo de Dios. Lo recibieron gritando con alegría: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el Rey de Israel!” (Juan 12:13) Pero estos no eran gritos huecos, lo aclamaban rey debido a la gran señal que había hecho Jesús.

“La gente que había estado con Jesús cuando él llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, seguía difundiendo la noticia. Muchos que se habían enterado de la señal realizada por Jesús salían a su encuentro.” (Juan 12:17-18)

En cambio grupos como los fariseos seguían con su corazón endurecido a lo que Dios estaba haciendo a través de Jesús. “Por eso los fariseos comentaban entre sí: «Como pueden ver, así no vamos a lograr nada. ¡Miren cómo lo sigue todo el mundo!» (Juan 12:19). En base a estas dos actitudes opuestas debes evaluarte a ti mismo y considerar si estas respondiendo de manera positiva a todo lo que Dios ha hecho en tu vida. ¿Eres discípulo o fariseo?

Anuncios