20130304-172411.jpg Anoche mientras miraba la serie The Bible note una libertad cinematográfica que se tomó el director al dramatizar el relato bíblico del sacrificio de Isaac en Génesis 22:1-18. En la versión televisada, Isaac le ruega a Abraham que se detenga mientras lo esta atando para sacrificarlo sobre un altar. Aunque no contradice la Biblia pues el texto guarda silencio en cuanto a la disposición de Isaac, muchos Cristianos seguro se molestaron de este detallé extrabíblico debido a la asociación que se hace entre el sacrificio de Isaac y el sacrificio de Jesús. Así como Isaac era el único hijo de Abraham, Jesús es el Hijo unigénito del Padre. Así como Isaac cargó la leña para el sacrificio (Gen. 22:6), Jesús cargó su propia cruz. Y así como Isaac se sometió a la decisión de su padre, Jesús se sometió a la voluntad del Padre celestial. Aunque estas similitudes establecen paralelos importantes y hacen de Isaac un tipo de Jesús, si existe una diferencia significante. Jesús se entregó a sí mismo ofreciéndose voluntariamente para morir en la cruz por toda la humanidad.

“Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Éste es el mandamiento que recibí de mi Padre.” (Juan 10:17-18 )

Esta declaración hace toda la diferencia pues muestra la entrega del Dios Hijo antes de la fundación del mundo. No fue obligado a tomar la cruz, sino que de su propia voluntad entró a este mundo para ofrecerse como un sacrificio por nuestros pecados. ¡Eso es verdadero amor!

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