20130304-085021.jpg En esta vida todos buscamos a alguien a quien seguir. Desde muy chicos comenzamos a imitar a nuestros padres, hermanos y mejores amigos. Después nuestros ojos se tornan a celebridades, atletas y otras personas famosas que para bien o para mal influyen nuestras vidas. En corto, somos seguidores y buscamos un guía.
Dentro de la cultura judía en la cual Jesús vivía la oveja era comúnmente conocida como un animal que destacaba por ser seguidor. Su naturaleza requería de un pastor quien la guiara a pastos verdes y refugio cuando fuera necesario. Inofensiva y vulnerable, la oveja dependía totalmente de un pastor para su alimento y protección. De igual manera, nosotros buscamos a alguien a quien seguir. Pero como la oveja en ocasiones nos encontramos siguiendo a personas que son mal ejemplo y nos causan daño. En cambio, Jesús promete guiarnos y cuidarnos como sólo el puede. Y lo que es aún más maravilloso, su promesa viene con una garantía pagada de antemano. Si dudas en poner tu confianza en Jesús debido a que no estas seguro de los resultados, considera que antes de pedir tu lealtad el ya murió por ti.

“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas (Juan 10:11).

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