20130223-234615.jpg El capítulo cinco de Juan comienza con el relato de la sanidad de un paralítico quien tenía treinta y ocho años en esa condición. Después de sanarlo, Jesús fue confrontado por los líderes religiosos quienes se molestaron de que Jesús hubiese sanado a un hombre en el sábado. Según la ley del Antiguo Testamento el sábado se debía guardar reposo y no trabajar. En los ojos de las autoridades religiosas Jesús estaba quebrantando la Ley y por lo tanto le exigieron que les dijera bajo que autoridad hacia esto.
¿En qué basaba Jesús su autoridad para sanar en el Sábado? Simplemente en que debido a su unidad con el Padre. Jesús respondió así:

“Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place” (Juan 5:21 NVI).

Con estas palabras, Jesús dejó muy claro que su identidad divina le daba autoridad y poder para poder actuar como agente de vida en este mundo. Y como sanó a muchos enfermos en su día y resucito a otros, hoy también tiene poder para dar salud y vida eterna.

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