20130220-230900.jpg El segundo capítulo de Juan relata dos episodios muy significativos que ocurren al comienzo del ministerio de Jesús. El primero es el milagro del agua convertida en vino y el segundo es la limpieza del Templo. Aunque pareciera que los dos incidentes no tienen ninguna relación, cuando se leen los dos relatos de manera consecutiva destacan dos claves interpretativas muy interesantes.

20130220-174955.jpg En el relato del agua convertida en vino, el evangelista incluye una descripción muy significante: las seis tinajas de piedra se usaban por los judíos en sus ceremonias de purificación (Juan 2:6). Después cuando los judíos le piden a Jesús una señal de su autoridad para limpiar el Templo, el declara: “Destruyan este templo y lo levantaré de nuevo en tres días” (Juan 2:19). La contestación enigmática de Jesús deja a los judíos perplejos. Para clarificar las palabras de Jesús Juan explica:

Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo. Así, pues, cuando se levantó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús. (Juan 2:21-22)

La mención de las tinajas ceremoniales y la alusión a la muerte de Jesús tienen el efecto de anunciar que el sistema de purificación y sacrificios de los judíos ya no tenía validez con la llegada de Jesús. Las tinajas que servían una función ceremonial podían ser usadas para servir el vino de una boda. Además, el Templo, cuyo uso exclusivo era para la purificación del pueblo, sería hecho innecesario con la muerte redentora de Jesús. De esta manera, las dos acciones apuntan a la eficacia del sacrificio de Jesús para lidiar de una vez por todas con la mancha del pecado.
Acción de Gracias
Toma unos minutos para agradecerle a Dios por la muerte redentora de Jesucristo quien obtuvo por ti el perdón de tus pecados, santidad y vida eterna.

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