20130218-093949.jpg La primera mención del misterio Pascual en el evangelio de Juan presenta a Cristo como el Verbo hecho carne. El apóstol Juan comienza su relato teológico de la vida de Jesús ligando la preexistencia de Cristo y su encarnación al entrar a nuestro mundo como hombre. De esta manera, el evangelista declara que el Hijo de Dios dejó su trono celestial y entró a este mundo para vivir entre nosotros.

Medita en las palabras de Juan 1:1 y 14:

“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios…Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (NVI)

La palabra verbo en el griego es logos. Esta palabra se usaba dentro de la filosofía griega para identificar el principio inmaterial que dio origen a todo lo que existe. Considerando que los lectores originales entendían bien el significado filosófico detrás de este término es genial que Juan identifique al logos con Jesús. La asociación de palabras es estratégica pues logra comunicar de manera efectiva que Jesús, el Verbo Divino, es quien dio origen a toda la creación. ¡Qué maravilloso es pensar que el Creador del universo entró a nuestra existencia terrenal dejando su gloria en el cielo para mostrarnos su gracia y verdad! Aunque no podamos entender a ciencia cierta como Dios se encarnó en un hombre, este es el primer misterio Pascual que nos revela Juan: Jesús es el Verbo encarnado.

Ejercicio de Oración Creativa:

Esta noche antes de dormir aparta un momento para contemplar las estrellas. Reflexiona sobre la distancia de las estrellas y la magnitud del universo. Después medita sobre como el Verbo Divino dejó su habitación celestial para venir a morar en tu corazón. ¡Regocíjate!

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