En preparación para Domingo de Resurrección hemos estado leyendo y meditando sobre los evangelios de Marcos y Lucas. Han sido cuarenta dias de aprendizaje que nos han desafiado a un caminar más cercano a Dios.

20120408-214930.jpg Al hacer este recorrido me quede pensando en los dos discipulos que iban rumbo a Emaús el día que Jesús resucitó. Considerando la tragedia que habían experimentado estos hombres no es tan sorpresivo que estuvieran tristes en su viaje a Emaús. Lo que si es sorprendente es que a pesar de que Jesús les había dicho por anticipado de su muerte y resurrección, ellos no lo reconocieron cuando el se acercó y comenzó a caminar a su lado. Tenían el conocimiento pero les hacia falta que sus ojos fueran abiertos para poder ver a Jesús. Después de una larga plática donde Jesús les explicó como era necesario que el Cristo muriera, ellos finalmente lo reconocieron cuando el partió el pan. Esto me lleva a reflexionar que hoy también hay gente que teniendo conocimiento de Dios y su Palabra todavia no han llegado a comprender su amor, pues es necesario un toque de su presencia para que nuestros ojos sean abiertos. Que este Domingo de Resurrección sea diferente para cada uno de nosotros y que podamos verdaderamente reconocerlo como nuestro Señor y Salvador.

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