El relato del milagro que hace Jesús dándole vista a un ciego al final del capítulo 18 sirve para ilustrar como la ceguera espiritual es más grave que la ceguera física. Piensa como al principio del capítulo Jesús cuenta una parábola para enfatizar la necesidad de orar con fe e insistencia. Sin embargo, en ocasiones por estar tan enfocados en nuestros problemas no nos damos cuenta de que Dios es bueno y desea ayudarnos.

20120402-162448.jpgEl segundo relato muestra como un hombre con mucha arrogancia espiritual en realidad es ciego pues no ve su insuficiencia y menosprecia la genuina espiritualidad de otros a quienes considera pecadores. Aunque pensaba no necesitar de Dios los que oyeron a Jesús entendieron que este hombre en verdad tenía mayor necesidad de que Dios sanara su corazón. Por eso Jesús nos llama a ser como niños quienes de una manera genuina se acercan a Dios. De la misma manera, el relato del hombre rico y su dificultad de hacer a un lado sus riquezas para servir a otros demuestra la gravedad de la ceguera espiritual. El hombre estaba más interesado en hacer lo correcto delante de Dios, pero estaba ciego pues no veía el valor en ayudar a otros en necesidad con las riquezas que Dios le había dado. Al final, vemos como un ciego que escucho que Jesús pasaba por allí hizo todo lo posible por recibir un milagro de el. Nosotros también debemos procurar ver como Dios ve y vivir siempre con la disposición de agradarle solo a él.

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