Nos se puede minimizar el contexto de este capítulo pues provee una clara conexión a las tres parábolas que siguen y nos ayuda a interpretarlas. Lucas 15:1-2 dicen: “Muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para oírlo, de modo que los fariseos y los maestros de la ley se pusieron a murmurar: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.»”

20120330-123617.jpg Al escuchar la murmuración de los líderes religiosos, quienes lo juzgaban por comer con gente “pecadora”,Jesús les relata tres parábolas que juntas expresan el mismo principio: la prioridad se debe dar al perdido. La primera habla de un pastor que deja noventa y nueve ovejas para ir detrás de una que se perdió. La segunda ilustra el mismo concepto mostrando como una mujer que limpia cuidadosamente hasta encontrar una moneda perdida. Y, la tercera, y más elaborada, cuenta la historia de un padre que pierde su hijo cuando éste decide irse de la casa y malgasta su herencia. Aunque se pudiera decir mucho de estas tres parábolas, el hilo que las una es la correspondiente actitud de alegría y regocijo que acompaña la noticia de encontrar lo que se había perdido. Al leer estas tres ilustraciones, sin duda los oyentes captaron el mensaje: en vez de molestrarse de que Jesús anda con pecadores, deberían alegrarse de que se ha encontrado un perdido. De igual manera, hoy esa debería ser nuestra actitud, pues lo más importante que podemos hacer como iglesia es ser el medio por el cual almas perdidas vuelven a conectarse con Dios. Que Dios nos ayude a nunca olvidar que se nos ha enviado a alcanzar al perdido.

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