Me encanta la sencillez de Jesús al hablar de las disciplinas espirituales. Cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar el simplemente les dio un ejemplo al levantar su voz y declarar una oración sencilla dirida a Dios como Padre de todos.

20120326-171214.jpg Después, les mostró que deberían entender la oración como una conversación entre un padre y su hijo. Tal y como un padre le responde a un hijo cuando le pide algo que necesita, asi responde el Padre celestial. Luego cuando sus enemigos lo acusaron de echar fuera demonios con la ayuda del principe de los demonios, el les hace ver la contradicción de estas palabras. Más adelante para contrarestar la falsa religiosidad de algunos en la multitud, Jesús expone su hipocresía aclarando que la santidad interior es más importante que la religiosidad exterior e incluso acusa a las autoridades religiosas de perpetuar esa actitud. De la misma manera, hoy las palabras de Jesús nos desafían a practicar una vida religiosa que surge de una piedad genuina y que se expresa con sencillez y naturalidad.

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