El capítulo 4 de Lucas registra la inaguración del ministerio de Jesús, pero no sin antes enfatizar la preparación espiritual que fue la clave de su éxito. Todos quiza recordamos que en este capítulo Jesús es llevado al desierto para ayunar 40 días y ser tentado por el diablo.

20120320-132936.jpg Pero es importante notar que al finalizar este período de tentación, Jesús regresa en el poder del Espíritu para comenzar su ministerio público. Por eso, después de entrar a la sinagoga toma un rollo y comienza a leer las siguientes palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.” En vista a la actividad ministerial de Jesús y la preparación espiritual que le precedió podemos hacer la siguiente asociación. Todo el que pretende ocuparse en la obra del ministerio debe entender que una acercamiento a Dios en oración es clave para su éxito ministerial. En base a esto, entiendo que si para Jesús fue importante estar bien preparado para comenzar su ministerio, nosotros que deseamos que Dios nos use en la enseñanza y la predicación de la Palabra debemos también prepararnos espiritualmente para servir a Dios y su iglesia.

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