Debido a que mentalmente nos estamos preparando para la celebración de Semana Santa me llena de ternura leer el relato de la infancia de Jesus en este capítulo. Me imagino que José y María jamas consideraron que el niño que les acababa de nacer un día moriría crucificado en una cruz. Además, es interesante notar como desde sus humildes principios la familia de Jesús se identificó con los pobres. Fueron unos humildes pastores los invitados de honor para el nacimiento del rey. Y cuando sus padres lo llevaron al Templo para su presentación ofrecieron el sacrificio de los pobres y fueron gratamente sorprendidos por dos ancianos que bendijeron y profetizaron sobre el niño. 20120318-120717.jpgPor último, este capítulo registra como el niño Jesús crecía en estatura, sabiduría y gracia (Lucas 2:40, 52) y, como ejemplo de esto, relata un episodio cómico donde José y María pierden a Jesús y luego lo encuentran en el Templo enseñando a los doctores de la ley. Pero en medio de todo este relato de la infancia de Jesús, fueron las palabras proféticas de Simeón a María que penetraron mi alma. Después de anunciarle que Jesús crearía mucha oposición (2:34), Simeón le dijo: “en cuanto a ti, una espada te atravesará el alma” (2:35). La realidad era que el niño Jesús crecería y llegaría a crear tanta oposición que el mundo lo rechazaría y lo condenaría a morir en una cruz, pero nunca dejaría de ser el niño de María y su muerte la partiría el alma. No imagino que tan difícil hubiera sido para María asimilar esto, pero aprendemos de ella que decididamente educó y amó a su niño para prepararlo para la tarea que Dios tenía para él. Que Dios nos ayude a invertir en las vidas de nuestros niños y que podamos soltarlos para que hagan la voluntad de Dios.

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