Al final de nuestra lectura de Marcos me impresiona como el vívido relato del evangelio es muy claro en afirmar la incredulidad inicial de los discípulos. A pesar de que en todo el evangelio Jesús había anunciado su muerte y resurrección, los discípulos tardaron en creer las buenas nuevas sobre la resurrección de Jesús.

20120315-172408.jpg Hoy en día me anima saber que las personas que vivieron con Jesús y presenciaron sus milagros dudaron en sus palabras. Me anima porque su incredulidad afirma la realidad de la muerte de Jesús y que en verdad ellos fueron después convencidos de su resurrección. Esto me lleva a pensar de que debemos ser más compresivos cuando personas tienen dudas y preguntas sobre la verdad del evangelio. Debemos estar dispuestos a caminar con ellos y ayudarles a creer, pues por eso hemos sido llamados a ser testigos de Jesucristo.

Anuncios