Los cuadros que presenta este capítulo consisten en unas de las escenas más memorables que contamos con relación a la muerte de Jesús. Contiene el relato del juicio que hace Pilato y como condena a Jesús a ser crucificado. Además relata el maltrato, sufrimiento y humillación que Jesús padeció en las horas previas a su crucifixión. Pero lo que en esta lectura me impactó más fue la mención de cuatro hombres que quedan ligados a la historia de Jesús de manera aparentemente fortuíta. Pero la verdad es que no es mera casualidad que estos hombres comparten su historia con Jesús.

20120314-173303.jpg El homicida Barrabás fue soltado en libertad cuando el pueblo decidió crucificar a Jesús, lo cual tipifica su muerte sustitutoria pues el tomó nuestro lugar en la cruz. Por otro lado, el ser obligado a cargar la cruz de Jesús fue una experiencia transformadora para Simón de Cirene ya que vemos los resultados de esa tarde especial en la nota que Marcos escribe para aclarar que Alejandro y Rufo—miembros de la iglesia en Roma—eran sus hijos (ver Marcos 15:21 y Romanos 16:13). Finalmente, los dos ladrones que fueron crucificados junto a Jesús nos recuerdan del amor del Padre, quien hasta los últimos instantes de sus vidas les dió a estos hombres una oportunidad para arrepentirse. Todo esto me lleva a pensar que todos hemos escuchado y conocido de Jesús no por mera casualidad sino porque Dios en su infinita gracia orquestró nuestro encuentro con él.

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