El ministerio terrenal de Jesús se puede dividir en tres partes: 1) el año de inauguración; 2) el año de popularidad; y 3) el año de oposición. La razón que se hacen estas divisiones es porque en cada año una actitud diferente hacia Jesús predominó en el pueblo. Aunque hubo un pueblo que siempre lo siguió y amó, la actitud general de sus contemporáneos fue cambiante. Tanto así que aunque era el hombre más popular y querido entre el pueblo, llegó a ser el enemigo número uno de las autoridades religiosas.
La mayor parte del capítulo doce de Marcos se enfoca en las controversias entre Jesús y las autoridades religiosas en Jerusalén. Aunque ya los jefes de los sacerdotes habían decidido buscar la manera de deshacerse de Jesús, este capítulo registra el rápido crecimiento de la oposición en contra de Jesús que últimamente termina colocándolo en un madero para morir. Aunque pudieramos decir mucho sobre cada uno de estos relatos, lo que más me provoca reflexión es la manera en que esta gente tan entendida no pudo reconocer a Jesús como el Mesías debido a su ceguera espiritual y arrogancia intelectual nacida de sus prejucios mal informados. Me reta a pensar que si al hombre más perfecto se le trató así, ¿cuántas veces no hemos hecho prejuicios y pensado mal de personas que en realidad no nos estaban haciendo ningún daño? Te invito a que junto conmigo hagamos una evaluación de nuestras relaciones y que optemos por amar y sobrellevar nuestras diferencias.

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