La narración del evangelio de Marcos se mueve de un relato a otro con gran rapidez. Pareciera que Marcos desea contar suceso tras suceso de manera ligera pues no puede contener el gozo que producen las buenas nuevas. Después de dos capítulos donde Jesús demuestra estar super ocupado (predicando, enseñando, sanando, debatiendo con las autoridades religiosas, y hasta echando fuera demonios) Jesús sube una montaña para tomar una decisión muy importante. Esta decisión marca un punto definitivo en el ministerio de Jesús pues muestra que así como nosotros fue un hombre con limitaciones que necesitaba ayuda.

20120227-185029.jpgAl subir a la montaña Jesús llamó a doce hombres para que fueran sus discípulos (Marcos 3:13-19). Siempre he pensado sobre este pasaje desde las perspectiva de los discípulos; su llamado al ministerio y las responsabilidades que tendrían como los doce. Me imagino que si yo hubiese sido escogido en ese día por Jesús, no pudiera dejar de sonreír por sentirme tan privilegiado al ser llamado a ser parte en un equipo tan selecto. Pero pensando en este mismo pasaje desde el punto vista de Jesús pude aprender un concepto muy importante para mi vida y ministerio.
Considerando el pleno conocimiento del carácter humano que poseía Jesús me reta pensar que Jesús escogió a los que el quiso. Conociendo que Pedro lo negaría y Judas lo traicionaría es muy significativo que igualmente los llamó a ser sus discípulos. Más de alguno de nosotros no lo hubiéramos pensado dos veces en dejar fuera de la lista por lo menos a estos dos. Pero Jesús que es grande en misericordia los escogió para que estuvieran con él. ¿Qué sucedería si nosotros adoptamos esta misma actitud en todas las relaciones que participamos? En ocasiones nos molestamos tan fácilmente y terminamos ofendiendo a quienes están mas cerca a nosotros. Nos desesperan las fallas de los demás y deseamos que cambien su actitud y mejoren mas rápido.  En contraste a nuestra falta de paciencia, Jesús amó a sus discípulos desde el momento que los llamó aun conociendo sus flaquezas. Que en estos 40 días podamos aprender a amar, perdonar, y sobrellevar a los demás como Jesús lo hizo.

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